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Villa Borghese

Aunque con frecuencia se le cita como el creador de la Pintura de Acción, un medio de expresión abstracto, puramente formal e intuitivo, Willem de Kooning solía trabajar a partir de la realidad que tenía frente a sí, básicamente a partir de figuras y paisajes. Desde 1950 hasta 1955, De Kooning llevó a cabo su famosa serie Mujeres (Women), en la que integra la forma humana con la aplicación agresiva de la pintura, los colores violentos y las vigorosas pinceladas del Expresionismo Abstracto. Estos "retratos" femeninos resultaron muy polémicos, no solo por su carnalidad vulgar y su estridente colorido, sino también por su adopción de la representación figurativa, opción que a muchos de los artistas del Expresionismo Abstracto contemporáneos a De Kooning les parecía un paso atrás, pero a la que él recurrió reiteradamente a lo largo de su carrera artística.

En la segunda mitad de los años cincuenta, De Kooning se centró en el paisaje como base de una serie de composiciones abstractas. En un principio, estas obras reflejaban el entorno urbano de su estudio del centro de Manhattan: en una serie de pinturas enérgicas y muy trabajadas que el crítico Thomas Hess definió como "paisajes urbanos abstractos" (1955–58), De Kooning reflejó el ritmo frenético de la vida de la ciudad sin representar ninguna forma ni figura identificable. Hacia finales de la década, cuando empezó a pasar más tiempo trabajando en East Hampton, Long Island, lugar al que se trasladaría definitivamente en 1963, el referente de sus pinturas fue cada vez más pastoral. El cambio de tema vino acompañado del giro formal correspondiente, ya que la proliferación frenética de formas y planos que había caracterizado los paisajes urbanos abstractos cedió terreno a composiciones de relativa claridad y moderación, con pinceladas amplias que recuerdan a las pinturas de Franz Kline, amigo de De Kooning.

Villa Borghese, una de las escasas obras de gran formato realizadas por De Kooning en 1960, no se basa en el encuentro del artista con Nueva York y sus alrededores, sino en el encuentro con Roma, donde pasó unos cinco meses en 1959–60. No solo se alude al lugar en el título de la pintura, que hace referencia a un gran y conocido parque público de la capital italiana, sino también en sus coloridas tonalidades mediterráneas. Las amplias zonas de color, pintadas en capas húmedas superpuestas, sugieren correspondencias naturalistas: la luz amarilla del sol, el cielo y el agua azules y la hierba y las hojas verdes. Sin embargo, esta obra, que De Kooning realizó a su vuelta a Nueva York, no representa ningún lugar concreto, es más bien una traducción subjetiva al lenguaje pictórico de sus recuerdos de la Ciudad Eterna.

Fuentes:
Bridget Alsdorf, "Willem de Kooning", en Nancy Spector (ed.), Guggenheim Museum Collection: A to Z, Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, 2009.

Guillermo Solana, "Willem de Kooning", en Colección del Museo Guggenheim Bilbao, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao y TF Editores, Madrid, 2009.

Willem de Kooning

Villa Borghese, 1960

Óleo sobre lienzo

203 x 178 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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