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Tierra de los dos ríos

Anselm Kiefer, que nació en Alemania unos meses antes de que en Europa se librara la última batalla que ponía fin a la Segunda Guerra Mundial, creció siendo testigo de las consecuencias de una guerra moderna y de la división de su patria. Presenció igualmente la reconstrucción de una nación dividida y su lucha por la renovación. Kiefer se consagró a estudiar cómo se entretejen elementos de la mitología y de la historia alemana y su incidencia en el auge del fascismo. Se enfrentó a estas cuestiones violando tabúes estéticos y resucitando iconos sublimados. En uno de sus primeros proyectos, la serie Ocupaciones (Besetzungen) de 1969, Kiefer se fotografió a sí mismo realizando el saludo nazi en varios lugares durante un viaje por Suiza, Francia e Italia. Las pinturas posteriores —paisajes inmensos e interiores arquitectónicos, a los que solía aplicar arena y paja— evocan el patrimonio político y literario de Alemania; abundan las referencias a las leyendas de los Nibelungos y a Richard Wagner, a la arquitectura de Albert Speer y a Adolf Hitler. Desde mediados de la década de 1980, y concretamente después de trasladarse al sur de Francia a principios de los noventa, Kiefer amplió su iconografía para abordar temas más universales como la civilización, la cultura y la espiritualidad, inspirándose, entre otros, en la Cábala, la alquimia y la mitología de la Antigüedad.

Tierra de los dos ríos (Zweistromland, 1995) hace referencia a la tierra delimitada por los ríos Tigris y Éufrates, cuna de la antigua Babilonia, hogar de Gilgamesh —cuya leyenda explora Kiefer en Gilgamesh y Enkidu en el bosque de cedros II (Gilgamesch und Enkidu im Zedernwald II, 1981), también perteneciente a la colección del Museo Guggenheim Bilbao—, y una región clave para el judaísmo y el cristianismo. Fue en esa región donde los sumerios inventaron la escritura en el cuarto milenio antes de Cristo. Las pinturas de Kiefer evocan la tierra, sus civilizaciones y la creación de la cultura escrita. El título, inscrito en la esquina superior derecha del lienzo, puede interpretarse como una alusión a la propia palabra escrita, que deja una huella duradera que transciende las civilizaciones y las épocas. Esta obra monumental se vio precedida por una escultura del mismo nombre, en la que varios libros de plomo transmiten la sensación de durabilidad de la palabra escrita y de la historia.

Fuente(s):
Nancy Spector, "Anselm Kiefer", en Spector (ed.), Guggenheim Museum Collection: A to Z, Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, 2009.
Miguel López-Remiro, "Anselm Kiefer", en Colección del Museo Guggenheim Bilbao, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao y TF Editores, Madrid, 2009.
"Anselm Kiefer", en La Colección Permanente de los Museos Guggenheim, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao, 2007

Anselm Kiefer

Tierra de los dos ríos (Zweistromland), 1995

Emulsión, acrílico, plomo, sal producida por electrólisis y condensador de placas de zinc sobre lienzo

416 x 710 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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