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Sonrisas

En su primera exposición individual organizada en la Roko Gallery de Nueva York en 1954, Alex Katz presentó obras figurativas en pequeño formato pintadas con pinceladas sueltas. Estas obras eran, en parte, fruto de su temprano interés por el jazz y la improvisación, pero también anticipaban uno de los temas fundamentales de su obra: el retrato. Los primeros lienzos de Katz, pintados cuando el Expresionismo Abstracto aún predominaba, prefiguraban un renovado interés por el realismo en la representación, incluso antes de la aparición del Pop Art. Katz, al que solía asociarse con el Pop porque utilizaba elementos del cine, la publicidad y la moda, rechazaba esta conexión: "El Pop Art trabaja con signos pero mi obra gira en torno a los símbolos. El Pop Art es cínico e irónico. Mi obra no lo es. Esta es una gran diferencia. El Pop Art es moderno. Mi obra es tradicional"[1].

En la década de 1960, comenzó a crear pinturas de gran formato con su característico estilo plano, donde las figuras aparecían frente a paisajes abstractos o fondos monocromos. A medida que fue aumentando el tamaño de sus lienzos, también lo hizo la complejidad de sus composiciones: mientras sus primeras pinturas mostraban a individuos solos o en pareja, ahora comenzaba a crear escenas elaboradas con grandes grupos de personas o el mismo sujeto retratado varias veces. En los años setenta, siguió explorando la pintura de gran formato y creó algunas de sus obras de mayor tamaño. En la siguiente década, desarrolló un nuevo estilo pictórico que incorporaba grandes extensiones de paisaje, sin abandonar los retratos. En las dos últimas décadas, las obras de Katz han evolucionado hacia la abstracción y en algunas composiciones la iconografía se reduce a una pequeña parte de toda la superficie de la obra.

Muchos de los sujetos retratados por Katz son mujeres. La serie Sonrisas (Smiles, 1994), que pertenece a la Colección del Museo Guggenheim Bilbao, está compuesta por once retratos de mujeres sonrientes frente a un fondo oscuro y neutro. Katz suele inspirarse en su círculo más próximo para pintar los sujetos de sus retratos (su mujer, amigos, etc., suelen estar identificados por su nombre, que aparece en el título de la pintura). Aquí, los sujetos funcionan como herramienta de investigación de la relación tradicional entre la figura y el fondo. Aunque su obra es figurativa, Katz no pretende representar la personalidad del modelo retratado, sino presentar una reflexión más profunda sobre la naturaleza de la representación y la percepción de las imágenes. En esta serie de obras, al repetir el mismo elemento compositivo, el tratamiento figura-fondo y el gesto —la sonrisa—, Katz nos invita a centrarnos no solo en el sujeto concreto, sino también en la experimentación pictórica en torno a estas variadas representaciones.

1. "Alex Katz Interviewed by David Salle," en Alex Katz: Unfamiliar Images (Milán: Alberico Cetti Serbelloni Editore, 2002), pág. 16.

Alex Katz
Ursula sonríe 2 (Ursula Smiles 2), 1993
Óleo sobre lino
243,8 x 182,9 cm
Guggenheim Bilbao Museoa

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