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Mural n.º 831 (Formas geométricas)

En la década de 1960, era muy radical la postura que defendía que el arte podía ser generado por ideas en lugar de emociones. Artistas como Hanne Darboven, Joseph Kosuth y Lawrence Weiner utilizaron modelos matemáticos y lingüísticos para empezar a explorar las ramificaciones de este enfoque conceptual. En opinión de Sol LeWitt, esto suponía establecer sistemas lógicos en forma de instrucciones escritas (como "líneas desde la esquina, los lados y el centro hacia puntos concretos de una cuadrícula" o "todas las variaciones de tres partes en tres tipos diferentes de cubos") que moldeaban el resultado de una obra de arte antes de su ejecución. La claridad de dicho proceso reducía el énfasis particular del aspecto de una obra como objeto discreto y profundizaba en la relación entre las convenciones lingüísticas y visuales de la representación. De hecho, la clara simplicidad de estos sistemas textuales, ya sean aplicados a las estructuras modulares de LeWitt o a los dibujos de pared que comenzó en 1968, desmiente la complejidad visual de una permutación aparentemente infinita y establece una base conceptual para crear un conjunto de obras abundante y riguroso al mismo tiempo.

Tradicionalmente, la superficie trabajada de un dibujo ha sido considerada como el componente más personal y directo del proceso creativo de un artista. En sus dibujos de pared, LeWitt se aseguraba de que el elemento autográfico no apareciera, dejando la ejecución en manos de otros. A pesar de basarse en instrucciones escritas impersonales, las superficies murales de los dibujos de pared de LeWitt se convierten en obras visualmente suntuosas. Mientras los primeros dibujos de pared se realizaban con lápiz, lápiz de color, tiza o pastel, en las siguientes décadas LeWitt ordenó el uso de tintas y aguadas de tinta de color (desde principios de la década de 1980) y pintura acrílica (a partir de 1997), y así obtuvo resultados cada vez más llamativos y coloridos. Las combinaciones relativamente austeras de líneas curvas y rectas que aparecían en sus primeros trabajos también dieron paso a modelos y formas cada vez más irregulares y alegres. "Cuando el espectador las ve en relación con el tamaño de las paredes, debe empezar a captar sus propiedades físicas. Lo teatral y decorativo es inevitable y debe utilizarse para dar énfasis a la obra", explicaba el artista[1]. Ambas cualidades —la teatralidad y el carácter decorativo— quedan patentes en Mural n.º 831 (Formas geométricas) [Wall Drawing #831 (Geometric Forms)], una obra de ubicación específica que LeWitt concibió para una galería amplia (sala 208) de la segunda planta del Museo Guggenheim Bilbao en 1997, año de apertura del Museo. Esta obra, uno de los primeros dibujos de pared en pintura acrílica del artista, ofrece tonalidades vivas y saturadas de rojo, azul, naranja, verde, morado y gris. Las formas geométricas irregulares se doblan con la pared curvada e inclinada de la galería diseñada por Frank Gehry para que la pintura se fusione con su entorno arquitectónico y lo transforme.

1. Sol LeWitt, citado en Andrea Miller-Keller, "Excerpts from a Correspondence, 1981–1983", en Susanna Singer et al., Sol LeWitt: Wall Drawings, 1968–1984, Stedelijk Museum, Ámsterdam, 1984, p. 19.

Fuente(s):
J. Fiona Ragheb, "Sol LeWitt", en Nancy Spector (ed.), Guggenheim Museum Collection: A to Z, Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, 2009.

Sol LeWitt

Mural n.º 831 (Formas geométricas) [Wall Drawing #831 (Geometric Forms)], 1997

Acrílico sobre pared

Dimensiones de ubicación específica

Guggenheim Bilbao Museoa

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