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La Reina Mariana

Manolo Valdés comenzó su carrera formando parte de una de las manifestaciones pop más importantes de España bajo el régimen de Franco, el Equipo Crónica, fundado en 1964 con Rafael Solbes y Joan Antoni Toledo (aunque Toledo abandonaría el grupo poco después). Equipo Crónica realizaba cuadros con carga política basados en la reutilización de elementos artístico-históricos conocidos. Tras la muerte de Solbes en 1981, Valdés inició su carrera en solitario y se dedicó a la escultura, además de seguir pintando.

El mundo de las esculturas y pinturas de Valdés está muy alejado de la estética del Pop estadounidense y su colección de bienes de consumo. Valdés actúa como un historiador del arte, ya que recopila constantemente información de imágenes del pasado. Manipula los iconos, desde obras de Diego Velázquez y Henri Matisse a Rembrandt y Édouard Manet, mediante la descontextualización y la reactivación simbólica: Valdés comienza con detalles y fragmentos de las pinturas de grandes maestros, a los que otorga su propia visión empleando arpillera, retales de artillera y montajes de madera y hierro. Las anécdotas adquieren individualidad y, al mismo tiempo, realzan la esencia del conjunto del que provienen. Sin perder su propia personalidad, revelan también la del artista.

Valdés siempre se ha inspirado en las pinturas de Diego Velázquez. Concretamente, desde comienzos de la década de 1980, ha reinterpretado de manera reiterada el retrato de la Reina Mariana pintado por Velázquez hacia 1652, creando versiones con diferentes materiales y tamaños. Este trabajo de reinterpretación puede compararse al realizado por Pablo Picasso en la serie de pinturas de 1957 inspiradas en Las Meninas de Velázquez. La Reina Mariana, de 2001, perteneciente a la colección del Museo Guggenheim Bilbao, es de mayor tamaño que otras obras similares del artista creadas en la década de 1980, lo que le permite desarrollar la textura superficial de la escultura. En esta obra, puede apreciarse el cambio de morfología y significado que se produce en las reinterpretaciones que hace Valdés de la imagen de Velázquez: se conserva la forma general de la figura, pero esta no tiene rostro, algo que está reñido con el mismo concepto de retrato. El detalle, traspasado a tres dimensiones, interpretado en bronce y presentado en solitario, se convierte así en el todo, que contiene referencias a su contexto original y, aun así, posee vida propia.

Fuente:
Kosme de Barañano, "Manolo Valdés", en Colección del Museo Guggenheim Bilbao, Museo Guggenheim Bilbao, Bilbao, y TF Editores, Madrid, 2009.

Manolo Valdés

La Reina Mariana, 2001

Bronce

172,5 x 130 x 90 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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