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La habitación de la madre

En torno a 1980, Francesco Clemente fue uno de los jóvenes pintores que se independizó de la estéril abstracción del Minimalismo y del humilde materialismo del Arte Povera, movimientos artísticos que habían proclamado que la pintura, y en particular la figurativa, estaba extinguida. El renacimiento de la pintura que comenzó en Italia provocó un cambio estilístico internacional que se prolongó durante la década de 1980 y que alcanzó a artistas como Georg Baselitz, Anselm Kiefer y Julian Schnabel. Este movimiento, que se conoce en términos generales como Neoexpresionismo, revitalizó la pintura y recuperó la expresión individual mediante la utilización de colores sensuales, la técnica del gesto, el contenido narrativo y la figura humana a gran escala.

La habitación de la madre fue un encargo para la inauguración del Museo Guggenheim Bilbao. Este grupo de 17 paneles evoca los murales decorativos de grandes dimensiones de los palacios medievales y renacentistas. Como suele suceder con las creaciones de Clemente, aquí vuelven a aparecer elementos que ya han sido utilizados en obras anteriores. Los motivos recurrentes del artista dificultan cualquier lectura estrictamente lineal del desarrollo estilístico de su obra y sirven de nexo visual entre una obra y la siguiente. Las referencias a las fuerzas elementales —tierra, agua, fuego y aire— se combinan con el simbolismo procedente de la cultura india, la tradición religiosa y la astrología. En La habitación de la madre, Clemente utilizó como lienzo un telón de teatro de los años veinte. Los remiendos de la tela y el descolorido dibujo del fondo le sirven como base de su composición, potenciando el lirismo de esta obra. La palabra italiana "stanza" del título de la obra hace referencia a las stanze, cámaras o estancias del Renacimiento, donde algunas personas se refugiaban huyendo del mundanal ruido.

El vocabulario metafórico de Clemente está profundamente arraigado en el cuerpo, y sus múltiples variaciones sobre la forma humana señalan su primacía como símbolo de su visión del mundo. El cuerpo, que representa a la vez el todo y las partes, libertad y restricción, es, para Clemente, el vehículo por excelencia con el que expresar las dualidades de la vida, especialmente en los numerosos retratos y autorretratos que ejecuta a lo largo de su carrera. En muchas de sus obras, los ojos y los genitales están muy exagerados. Para el artista, estos órganos tan sensibles funcionan como canales entre el mundo interior de la psique y el mundo exterior de la naturaleza y la cultura. Clemente, artista con hondas raíces en Italia, EE. UU. y la India, ha utilizado siempre los elementos de otras culturas y de la suya propia para explorar la interconexión entre el yo y su entorno.

Francesco Clemente
La habitación de la madre (La stanza della madre), 1995–97
Óleo y témpera sobre lino
Serie de diecisiete paneles
10 paneles: 239 x 480 cm
2 paneles: 360 x 480 cm
2 paneles: 90 x 518 cm
2 paneles: 90 x 400 cm
1 panel: 119 x 480 cm
Guggenheim Bilbao Museoa

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