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La balsa de la Medusa

José Manuel Ballester se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid en 1984. Sus primeras pinturas se centraron en las técnicas de las escuelas italiana y flamenca de los siglos XV y XVI. En 1990 comenzó a combinar pintura y fotografía y, desde entonces, gran parte de sus obras representan espacios arquitectónicos, tanto interiores como exteriores. En 2010 recibió el Premio Nacional de Fotografía en reconocimiento a “su singular interpretación del espacio arquitectónico y la luz, y su aportación destacada a la renovación de las técnicas fotográficas”.

En opinión de Ballester, el rápido desarrollo tecnológico de la fotografía hecho posible que tanto el artista como el espectador puedan observar el mundo del arte más de cerca. A través de la fotografía, Ballester busca encapsular el tiempo, detenerlo, darle un descanso del paso de la vida mediante la inmersión del espectador en no-espacios arquitectónicos. Ballester se interesa por los espacios vacíos, por retratar a la gente a través de sus rastros y sus reflejos.Su obra investiga la soledad del individuo y las contradicciones del mundo moderno a través de la arquitectura, transformando espacios en escenas artificiales. La luz juega un papel destacado, ya que lo oculto y lo visible, lo público y lo privado, actúan como aspectos que revelan la condición humana.Sus imágenes de gran formato abren un gran abanico de posibilidades interpretativas; para Ballester, la obra invita al espectador a participar en la metamorfosis de la realidad.

La búsqueda por parte de Ballester de una poética del espacio vacío ha dado como fruto la serie Espacios ocultos, que incluye reinterpretaciones de obras maestras de la historia del arte, que el autor rehace alterando digitalmente imágenes fotográficas de esas pinturas del pasado, con el fin de generar ausencias turbadoras. Obras como La Balsa de la Medusa (Le radeau de la Méduse, 1818–19), de Théodore Géricault, permiten a Ballester volver a visitar obras de siglos pasados, abordarlas sin tener que renunciar a su propio tiempo.La Balsa de la Medusa de Géricault, icono del Romanticismo francés, representa las horas posteriores al naufragio de una fragata francesa ocurrido frente a la costa mauritana en 1816. Más de cien personas navegaron durante varios días en una balsa improvisada y solo quince sobrevivieron. La representación fotográfica de Ballester muestra los restos de la balsa, carente de presencia humana, después del rescate de los supervivientes y de la desaparición de los cadáveres de los fallecidos. Al igual que en su reinterpretación de Los Fusilamientos del 3 de mayo de 1808 (1814) de Francisco de Goya, La Balsa de la Medusa de Ballester evoca un acontecimiento histórico que sigue vivo en la imaginación colectiva.

José Manuel Ballester

La balsa de la Medusa, 2010

Impresión fotográfica sobre lienzo

491 x 717 cm

Edición única
Guggenheim Bilbao Museoa

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