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En una (Microverso II) Fracción

"La obra del Guggenheim a la que antes me he referido, de color azul y con ojos, de lejos parece una cosa galáctica, cósmica, pero, en el momento en el que te acercas, se transforma y ves algo parecido a unas venas. Es como un viaje de vértigo del micromundo al macromundo."

Con estas palabras describía en 1998 Darío Urzay (Bilbao, 1958) En una (Microverso I) Fracción (1997), obra que fue seleccionada por el Museo Guggenheim Bilbao en 1997 para que formara parte de su Colección. Esta pieza fue creada al mismo tiempo que En una (Microverso II) Fracción (1997), y existe entre ambas una relación de analogía y homología; a pesar de ser totalmente independientes, el artista siempre ha entendido que las dos forman parte de un círculo imaginario capaz de envolver al espectador. Este círculo generaría el efecto al que se refería Mark Rothko al afirmar: "Comoquiera que pintes una obra grande, estás dentro de ella. No es algo que se pueda controlar".

Con la reciente donación de En una (Microverso II) Fracción (1997), contrapunto cromático y visual de En una (Microverso I) Fracción, el Museo ofrece por primera vez la posibilidad de contemplar ambas obras en su concepción original. En 1991 Urzay comienza su serie Camerastrokes, un conjunto de fotografías que, según él mismo define, "(…) han sido realizadas imitando con la cámara el movimiento de la brocha de un pintor gestual del Expresionismo Abstracto, siendo la luz la ‘materia’ utilizada". Los ojos que podemos contemplar en los paneles laterales de las dos obras tituladas En una (Microverso) Fracción fueron fotografiados con esta técnica: la imagen fija de la cámara transmite la imagen en movimiento de unos ojos que nos observan, y que proceden de la pantalla de un televisor. Estos ojos se fugan ante nuestra mirada y captan la luz de toda la obra, enmarcando las células y organismos que pueblan el rojo y el azul puro. Solo percibimos los ojos cuando nos acercamos a ambas obras, pues en la lejanía parecen simples manchas de luz salpicadas por brochazos de color.

El dominante color azul de la obra adquirida por el Museo en 1997 guarda para el artista "una relación con lo cósmico, con el pensamiento", mientras que el color rojo de la segunda obra está relacionado con la sangre y con el interés que el artista siente por este "fluido vital". La primera obra está profanada sutilmente por el color rojo intenso de la segunda, inclusive en los ojos que nos observan, mientras que en la segunda el color azul se aplica con menor audacia, como si el pensamiento quedase oculto ante lo visceral. El acabado brillante y semiespecular de las piezas nos lleva, al acercarnos, a formar parte de esta especie de microrganismo; nuestro reflejo nos hace partícipes de las obras y, cuando adquirimos este rol activo, nuestras percepciones se ven alteradas. En una (Microverso I) Fracción y En una (Microverso II) Fracción son obras en las que la instalación, la pintura y la fotografía se funden en perfecta armonía, cerrando el círculo que el propio artista trazó al crearlas.

Darío Urzay

En una (Microverso II) Fracción, 1997

Técnica mixta sobre madera

170 x 850 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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