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El viaje: diez años después

Robert Motherwell era uno de los más jóvenes del dispar grupo de artistas abstractos americanos que surgió durante la década de 1940 y se conoció como la Escuela de Nueva York, nombre que él propuso. A diferencia de otros expresionistas abstractos como Jackson Pollock y Mark Rothko, Motherwell pasó su etapa de formación en la universidad, donde estudió filosofía —sobre todo, estética— antes de pasarse a la historia del arte. A través de Meyer Schapiro, un destacado historiador del arte de la Universidad de Columbia, conoció a varios artistas europeos que se habían refugiado en Nueva York al estallar la Segunda Guerra Mundial, especialmente a Matta y otros surrealistas, cuyos métodos automatistas influyeron enormemente en él. En 1941, Motherwell decidió dedicarse por completo al arte y llamó rápidamente la atención por sus collages y pinturas abstractas creados a comienzos y mediados de los años cuarenta: su obra fue expuesta en el museo/galería Art of This Century de Peggy Guggenheim y, en 1946, en el Museum of Modern Art. El lugar que ocupa Motherwell en la historia del arte americano no sólo se debe a su obra como pintor sino a sus prodigiosos logros como intelectual público: fue un importante portavoz del grupo de artistas de Nueva York que lo rodeaban y dejó múltiples escritos.

Muchos de los motivos de Motherwell fueron recurrentes a lo largo de su carrera artística. A menudo se replanteaba sentimientos y expresiones anteriores, alterándolos y añadiéndoles nuevas dimensiones, como ocurrió en El viaje: diez años después (The Voyage: Ten Years After) de 1961. En el primer «viaje» de grandes dimensiones de 1949, Motherwell pone de manifiesto el interés que siempre había sentido por la naturaleza de la pintura mural. Por aquel entonces utilizaba en gran medida un vocabulario formal derivado del Cubismo Sintético. El artista explicó que aquel viaje hacía referencia al famoso poema de Baudelaire, El viaje, cuyo último verso declara de manera triunfal la intención del poeta de llegar al fondo de lo ignoto para encontrar lo nuevo[1]. Volviendo a este tema, El viaje: diez años después revela, con su enorme movimiento, la actitud mucho más compleja de Motherwell con respecto a la naturaleza de esa experiencia de búsqueda. Nada es tan fijo, tan seguro, como esas formas cubistas de la pintura anterior. Aunque este cuadro todavía presenta el pronunciado planteamiento horizontal, los espacios son más vastos y están delineados menos concretamente. El espectador puede escudriñar esos espacios en expansión y se ve obligado, por la grandeza y la extensión a lo largo del eje horizontal, a introducirse en varios ambientes muy diferentes. En este cuadro Motherwell utiliza una técnica que acababa de descubrir, la de salpicar y tirar la pintura con total libertad, permitiendo que el papel del azar, siempre presente en su pensamiento, adquiriera mayor protagonismo.

1. Conversación mantenida con Dore Ashton, citada en Ashton, "Robert Motherwell", en Colección del Museo Guggenheim Bilbao, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao y TF Editores, Madrid, 2009.

Fuente(s):
Dore Ashton, "Robert Motherwell", en Colección del Museo Guggenheim Bilbao, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao; TF Editores, Madrid, 2009.

Robert Motherwell

El viaje: diez años después (The Voyage: Ten Years After), 1961

Acrílico sobre lienzo

172,7 x 520,7 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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