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Ciudad muralla

La obra del escultor valenciano Miquel Navarro se caracteriza por la búsqueda constante del paisaje urbano. Formado como pintor, Navarro creaba en sus inicios imágenes bidimensionales de formas geométricas estructurales y arquitectónicas —segmentos de paisajes o ciudades imaginarias—. En 1972, año de su primera exposición individual, Navarro dio un giro hacia la escultura y, en 1973, comenzó a crear la primera de sus Ciudades. Estas instalaciones, colocadas directamente en el suelo sin pedestal y formadas por múltiples piezas geométricas separadas de varios tamaños, formas y materiales que, en un principio, eran de arcilla pero, que desde 1985, están hechas de varios metales como hierro, zinc y aluminio, trazan la topografía ficticia de metrópolis de escala humana, creando un diálogo entre la escultura y la arquitectura. Las ciudades en miniatura de Navarro se extienden horizontalmente por todo el suelo de la galería, y se elevan en vertical en ciertos puntos, en forma de torres fálicas agresivamente altas. Al evocar el crecimiento urbano, las Ciudades reflejan la propia experiencia personal del artista acerca de la mutabilidad del paisaje creado por el hombre: desde la década de 1950, Mislata, su pueblo natal, que en su día estaba rodeado por extensas tierras de cultivo salpicadas por pequeños núcleos industriales, se ha transformado por la expansión de la cercana Valencia.

En 2000, Navarro fue invitado por la Bienal de Venecia a participar en una exposición celebrada en la Fundación Giorgio Cini en paralelo a la séptima Exposición Internacional de Arquitectura, para la que instaló Ciudad muralla, iniciada unos cinco años antes. Aunque ya era una obra de grandes dimensiones, pues para cuando se expuso en Venecia ya comprendía unas 1.000 piezas, Navarro ampliaría posteriormente la instalación a más de 4.000 elementos, su tamaño actual. Ciudad muralla puede ocupar un espacio de unos 500 metros cuadrados (sus dimensiones laterales varían según el emplazamiento) y sus torres se elevan 4,5 metros. Aunque en esta y otras Ciudades de Navarro no se representan habitantes, hay una presencia humana implícita. La instalación no sólo invita al espectador a recorrer físicamente el espacio real y, al mismo tiempo, verse mentalmente proyectado en éste a una escala imaginaria, sino que, según el artista, "la ciudad es como un cuerpo y tiene discursos de las arterias, el elemento horizontal; en el caso de los elementos verticales están los muros, las torres. [...] El cuerpo humano utiliza arterias, venas, fluidos, corazón, centro, casco. Cuando tú defines una ciudad estás definiendo un cuerpo"[1].

1. Entrevista con Miquel Navarro, Archivos del Museo Guggenheim Bilbao, 2004.

Fuente(s):
Petra Joos, "Miquel Navarro", en Colección del Museo Guggenheim Bilbao, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao y TF Editores, Madrid, 2009.

Miquel Navarro

Ciudad muralla, 1995–2000

Aluminio y zinc

Dimensiones totales variables

Museo Guggenheim Bilbao

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