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Ambrosía

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial despuntó, tanto en Europa como en EE. UU., una pintura predominantemente abstracta que se interesaba por los materiales y el marcado expresivo y gestual del lienzo. En los Estados Unidos, definieron esta tendencia con el nombre de Expresionismo Abstracto, mientras que este movimiento paneuropeo fue bautizado como Arte Informal (literalmente, "arte sin forma"). Al pintor español Antoni Tàpies se le identificó con una variante de este último, llamada Tachismo (un término derivado de la palabra francesa tache, que significa "mancha"), por las ricas texturas y acumulaciones de color que parecían haberse producido de forma casual en sus lienzos.

En sus "pinturas matéricas", que comenzó a realizar a mediados de la década de 1950, Tàpies revalorizaba materiales naturales humildes como la arena y la paja, y elementos desechados por el hombre como cuerdas y trozos de tela. Al llamar la atención sobre el material intrascendente, sugería que la belleza podía encontrarse en los lugares más insospechados. Para Tàpies, sus obras eran objetos de reflexión que cada espectador interpretaría según su propia experiencia. "Lo que yo intento —señalaba Tàpies— es crear imágenes que lleven al espectador a considerar la realidad de un modo más contemplativo". Aunque Ambrosía (Ambrosia) pertenece a una etapa posterior en la obra de Tàpies, la realizó en un período en el que el artista recuperó sus primeras técnicas y refleja los procesos y temas que han permanecido a lo largo de toda su obra. Esta inmensa obra, al igual que muchas de sus pinturas matéricas, recuerda a un muro ajado por el paso del tiempo y la intervención humana. La áspera y agrietada superficie gris y blanca, hecha de polvo de mármol blanco molido y mezclado con pigmento, que el artista alteraba añadiendo pintura y raspando la superficie, hace pensar en un muro de hormigón lleno de grafiti. El título, que aparece en la misma pintura, se refiere al legendario néctar de los dioses griegos que supuestamente hacía inmortal a todo el que lo consumiera. Tàpies expresó a menudo su deseo de que su arte transmitiera dicho poder espiritual y beneficioso. Esta alusión también puede reflejar su creencia en el poder transformador de las cosas más humildes y cotidianas.

Antoni Tàpies

Ambrosía (Ambrosia), 1989

Técnica mixta sobre lienzo

200 x 600 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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