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4 de marzo, 2003 – 18 de mayo, 2003

La luz, protagonista indiscutible de esta muestra, atraviesa y forma parte de la obra de destacados creadores del panorama artístico vasco y español de nuestros días. Javier Pérez, Cristina Iglesias, Susana Solano y Juan Luis Moraza son artistas que representan uno de los principales ejes en los que se estructura la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao.

Javier Pérez con Levitas, 1998, muestra, a través de la extrema ligereza de su obra, la presencia humana representada en las misteriosas huellas insertas en sus esferas de cristal, transmitiendo la inestabilidad y fragilidad de la vida.

Sin título (Habitación de alabastro), 1993, de Cristina Iglesias está formada por el espacio, la luz y los materiales, que modelan y dan sentido al conjunto, evidenciando las cualidades físicas de los últimos y desvelando la complejidad estructural y formal de la obra. Sin título (Celosía II), realizada en 1997, tiene el aspecto de una habitación de apariencia exótica que, aunque en algunos puntos parece cerrada, permite el acceso de la luz al interior. Esta obra evoca las celosías árabes y en ella, como en muchas de sus obras, la artista logra aunar contenidos aparentemente antitéticos, presentando una estancia que es al mismo tiempo refugio y prisión.

En Jaosokor, realizada en 1997 por la artista Susana Solano, los grandes trozos de plástico incoloro y transparente de tamaño similar producen una falsa impresión de solidez, al tiempo que recuerdan algunas de las cualidades de la espuma, del agua y de la luz solar. Inspirada en un viaje a Indonesia, en esta obra la artista manifiesta la necesidad de relacionar su arte con el mundo.

Juan Luis Moraza despliega en la sala 103 su obra Éxtasis, status, estatua, 1994, en la que un gran número de tacones de zapato realizados en resina y alineados de manera ordenada producen un efecto de saturación paralizante y articulan el placer femenino, veladamente representado por los tacones. La obra revela el interés de Moraza por lo formal, hasta cierto punto lo cotidiano, y por los límites del objeto, al tiempo que trata de apuntar hacia cuestiones más transcendentes.

Cristina Iglesias

Sin título (Celosía II), 1997

Madera, resina y polvo de bronce

260 x 350 x 300 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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