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Sala 105

8 de junio, 2005 – 18 de febrero, 2007

A finales de los años sesenta, el término Arte Povera (literalmente "arte pobre") fue acuñado para describir a un grupo de artistas, casi todos italianos, que utilizaron materiales industriales, orgánicos o cotidianos poco convencionales incorporándolos en obras tridimensionales como forma de reafirmar el conflicto entre la naturaleza y la creación del hombre.

Mario Merz, uno de los más destacados, utiliza vidrio, varillas metálicas, ramas, arcilla y tornillos en su Ciudad irreal mil novecientos ochenta y nueve (Città irreale, Millenovecentottantanove, 1989). Desde 1968 Merz ha utilizado la forma semiesférica del iglú, una vivienda temporal, para referenciar al artista nómada que se mueve de un lugar a otro, mediando entre naturaleza y cultura, y resistiéndose a la uniformidad estilística. Por su parte, la instalación Sin título (1988) del artista griego Jannis Kounellis también combina deliberadamente materiales industriales como el carbón y el hierro, que coloca en la pared a modo de pinturas. La fusión de materiales orgánicos e inorgánicos simboliza la naturaleza imprevisible y mutable del sentido del arte. Coetáneo al Arte Povera, el arte ambiental reflejaba una necesidad creciente de sentirse más cerca de la naturaleza y de rechazar la comercialización del arte. Durante sus paseos por tierras sin cultivar, el artista inglés Richard Long va colocando maderas, piedras o residuos en formas geométricas y fotografía estas intervenciones como forma de preservar lo que, finalmente, la naturaleza deshará. Sus poéticas instalaciones de interior, como Círculo de Bilbao (Bilbao Circle, 2000) evoca estos recorridos del artista.

Nacido en Alemania pocos meses antes de la última batalla europea de la Segunda Guerra Mundial, Anselm Kiefer creció viendo el resultado de la guerra moderna y la división de su país. También experimentó la reconstrucción de una nación fragmentada y su lucha por renovarse.

Su obra se describe generalmente como neoexpresionista, tendencia que emergió a finales de los setenta y se caracteriza por el retorno a la pintura gestual y al contenido alegórico. El grupo de obras de esta presentación de gran formato y color limitado, ofrece al espectador una visión del desarrollo del artista sobre el lienzo y su singular forma de utilizar materiales industriales y orgánicos que incluyen plomo, paja, yeso, semillas, ceniza y tierra.

Mario Merz

Ciudad irreal, mil novecientos ochenta y nueve (Città irreale, Millenovecentottantanove), 1989

Cristal, espejo, tuberías de metal, ramitas, caucho, arcilla y tornillos

5 x 12,8 x 9,9 m en total

Donación del artista, 1989
Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York

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