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Proyectos de intervención artística en el puente de La Salve

19 de octubre, 2006 – 25 de enero, 2007

Proyectos de intervención artística en el puente de La Salve

En 2007 el Museo Guggenheim Bilbao cumplió diez años desde su inauguración, en octubre de 1997. Para conmemorar esta efeméride, el Museo encargó un proyecto de intervención artística en el Puente de La Salve, que permitió añadir a su Colección Propia una obra concebida específicamente para uno de los espacios más singulares que conforman el entorno del Museo, contribuyendo, además, al enriquecimiento del patrimonio artístico de la ciudad.

Las maquetas de los tres proyectos que concurrieron a la invitación y que corresponden a Daniel Buren, Liam Gillick y Jenny Holzer, se exhibieron en la sala 103 B del Museo, junto con materiales complementarios aportados por cada uno de ellos, que ayudan a comprender la concepción de cada proyecto y la trayectoria artística de sus creadores.

La decisión final sobre la instalación que pasó a formar parte de la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao, y que se hizo pública antes de finalizar el año 2006, correspondió a una Comisión de selección integrada por dos representantes de la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco, respectivamente; el arquitecto Santiago Calatrava; el Secretario de Exposiciones de la Royal Academy of Arts de Londres, Norman Rosenthal; el Director de la Solomon R. Guggenheim Foundation, Thomas Krens; y el Director General del Museo Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte.

Sin embargo, los miembros de la Comisión no fueron los únicos encargados de participar en la elección de esta intervención artística en el Puente de La Salve. El Museo Guggenheim Bilbao consideró que, dada la envergadura del proyecto y su carácter eminentemente popular y de integración en la fisonomía de la ciudad, sus visitantes debían jugar un papel trascendente en la selección.

De ahí que, desde el día 20 de octubre hasta el próximo 30 de noviembre de 2006, todos los visitantes que lo desearan pudieron votar por la propuesta de su preferencia, emitiendo su voto mediante una tarjeta que se les facilitó junto con la entrada, y que pudieron depositar en una urna situada junto a cada proyecto. La opinión mayoritaria de los visitantes del Museo expresada de esta forma contará como un voto en la Comisión de selección.

Daniel Buren
El proyecto planteado por Buren está sustentado en su creencia de que el único elemento que distorsiona la perfecta armonía creada por Frank Gehry entre el Museo y el puente —al que el primero, por medio de su arquitectura, abraza e integra perfectamente—, es el arco de acero que, según el artista, "no está visualmente conectado con la elegancia del Museo·.

De ahí que su intervención artística se centre en la transformación de la estructura del puente, cubriéndola con una "piel" de color, a modo de escultura, modificando así su forma y configuración sin hacerle perder su función original.

El color que ha elegido Buren para la escultura es un rojo vivo que crea un fuerte contraste con el verde de la estructura y está, al mismo tiempo, en "conexión cromática" con el titanio de las escamas del edificio de Gehry. Los bordes laterales son una sucesión de rayas blancas y negras en contraposición con el color rojo.

La pieza conlleva dos tipos de iluminación: por un lado, una estática que se proyecta sobre ambas caras de la "escultura roja" y, por otro, otra más compleja y dinámica, que se sitúa en dichos laterales y efectúa un movimiento constante por los bordes internos y externos de la estructura.

Liam Gillick
La propuesta de este artista mantiene la línea de sus anteriores trabajos, cuya finalidad es fomentar el diálogo y la reflexión, convirtiéndose en plataforma de discusión e intercambio. El proyecto de intervención artística que plantea tiene como base integrar el Puente de La Salve en el entorno, utilizando una combinación de luces y sombras que organicen y redefinan el espacio, y rompan visualmente la inclinada calzada sin negar su existencia.

Para ello propone realzar la estructura del puente mediante la colocación sobre ella de una pieza circular que incorpora una ecuación de física teórica que ya había utilizado en un trabajo anterior en Irlanda en el año 2000, extraída de un libro clásico de ciencia ficción titulado Undeground Man de Gabriel Tarde. Esta fórmula, que analiza el impacto de las ciudades en el clima y el medioambiente en general es, según el autor, "un reto para el que la observa", potenciando el proceso de comunicación desde el arte.

Gillick, profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York) desde 1997, combina a menudo en sus trabajos las estructuras formales con mecanismos conceptuales. Por ello, su propuesta se completa con una secuencia de esferas de distintas medidas, iluminadas en su interior, y situadas a lo largo de ambos lados de la calzada en el exterior del puente, convirtiéndose en un punto de atracción, no sólo de éste, sino también del Museo.

Jenny Holzer
La artista norteamericana ha concebido para el Puente de La Salve una pieza cuya filosofía entraña el diálogo con el paisaje, la historia y la cultura local y, al mismo tiempo, transmite el alcance internacional de la ciudad. Para ello, y con la intención a su vez de hacer visible el movimiento de Bilbao en torno a la Ría que, según la artista, "se hace presente desde cualquier ángulo de la ciudad", Holzer propone instalar bajo el puente una serie de columnas de LEDs, cuya luz ámbar se refleja de forma permanente en el agua de la Ría.

Los textos proyectados por estos soportes electrónicos, que se prolongan desde la base del puente en la margen derecha hasta donde su estructura parece integrarse en el titano del Museo, incorporan fragmentos de poetas vascos, españoles e internacionales, en tres idiomas: euskera, español e inglés.

Además de los LEDs, esta propuesta incluye un segundo elemento: sobre una de las torres de ascensores de acceso peatonal, así como en la pasarela que conecta ambos lados de la calzada, se instalarían temporalmente, en momentos especiales, unos proyectores que "lanzarían" textos iluminados sobre el Museo, la Ría y la ladera de Artxanda. Además, como parte de la renovación del puente, la totalidad de la estructura, incluyendo la superficie inferior, sería pintada de color gris.

Vista parcial de la sala 103B; en primer término, el proyecto de Daniel Buren que finalmente fue realizado

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