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Juan Muñoz: retrospectiva

27 de mayo, 2008 – 5 de octubre, 2008

La obra de Juan Muñoz es un punto de referencia de la renovación de la escultura contemporánea internacional. Su estrategia estética desdibuja la demarcación estricta entre espectador y creador, y entre la escultura y otras manifestaciones próximas como la instalación, enriqueciendo el sentido narrativo de sus propuestas.

Esta exposición es la retrospectiva más importante dedicada a este autor a nivel internacional. Desde sus primeras obras, en las que la ausencia de personajes no omite la presencia humana, hasta sus Piezas de conversación, en las que la soledad se hace evidente, todas invitan al espectador a relacionarse con ellas aun creando un sentimiento de aislamiento y de introspección individual.

En 1984, una pequeña escalera de caracol con un balcón en la parte superior y apoyada en una pared se presentó en una de las primeras exposiciones individuales de Juan Muñoz (Madrid, 1953–Ibiza, 2001) en Madrid. Refiriéndose a ella, el artista dijo: "es la primera pieza de la que recuerdo tener una cierta sensación de identidad". A lo largo de su carrera este motivo arquitectónico se repetiría y, más de dos décadas después, una pequeña escalera de caracol invertida abre esta exposición integrada por más de 80 creaciones: esculturas, instalaciones, dibujos, obras radiofónicas y escritos, algunas nunca antes mostradas.

Durante casi veinte años Juan Muñoz creó, a través de su personal lenguaje, un corpus de una excepcional narratividad con referencias múltiples a la historia de la cultura occidental. Todas sus obras invitan al espectador a relacionarse con ellas, creando una fuerte sensación de aislamiento e introspección individual. Lo que se ve no es lo que parece: desde sus balcones deshabitados se observa lo que pasa en los espacios de la mirada; sus pasamanos sin destino llegan, incluso, a causar dolor al introducir elementos relacionados con la violencia como los cuchillos; la reminiscencia del Barroco se evidencia en los suelos ópticos que juegan con la arquitectura de Borromini en edificios tan significativos como el Palazzo Spada de Roma, enmarcando y escenificando al personaje que los transita para hacerlo actuar; y las figuras suspendidas en el aire nos remiten a la trapecista representada por Edgar Degas, mientras que los grupos de numerosos personajes se contemplan como en el teatro Máscaras desnudas de Luigi Pirandello.

Todas estas voces mudas, que intentan articular sonidos, crean un murmullo sordo que recorre toda la muestra. En su presentación en Bilbao, la exposición, organizada por la Tate Modern en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao, incorpora importantes obras de gran escala, como la Escena de conversación (Conversation Piece), de 1994, Trece riéndose los unos de los otros (Thirteen Laughing at Each Other), de 2001, o Descarrilamiento (Derailment), de 2000–01.

El diseño de la instalación, expresamente pensado en diálogo con los singulares espacios arquitectónicos de Gehry, le confiere un carácter único y especial, convirtiendo cada sala en capítulo de una historia continua en la que reconocemos, como si de un espejo se tratase, nuestras personales perturbaciones frente a figuras que miran a su propio interior.

Juan Muñoz

Muchas veces (Many Times), 1999

Poliéster y resina

Dimensiones variables

Colección particular
© The Estate of Juan Muñoz. Bilbao 2008
Foto: Jean Luc Lacroix

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