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James Rosenquist: retrospectiva

13 de mayo, 2004 – 17 de octubre, 2004

Desde finales de la década de 1950, James Rosenquist ha venido creando una obra excepcional y fascinante. En los años sesenta y tras una época en la que trabajó como pintor de vallas publicitarias en el medio oeste americano y en Nueva York, se granjeó una reputación como uno de los líderes del movimiento pop americano. Junto con sus contemporáneos Jim Dine, Roy Lichtenstein, Claes Oldenburg y Andy Warhol, Rosenquist recurrió a la iconografía de la publicidad y de los medios de comunicación de masas para evocar la sensación de la vida moderna. Sus pinturas aluden de forma directa al contexto político y cultural de los tiempos en que fueron creadas.

Desde sus conocidos lienzos pop hasta sus obras de enormes dimensiones, continuando con aquellas más recientes en las que hace uso de las técnicas de la pintura abstracta, James Rosenquist: retrospectiva refleja la constante maestría e interés de este artista por la textura, el color, la línea y la forma que aún continúa sorprendiendo al público e influyendo en generaciones más jóvenes de artistas.

Rosenquist nació en 1933 en Grand Forks, Dakota del Norte (EE. UU.) y siendo adolescente asistió a clases de arte en el Minneapolis Institute of Art. Posteriormente, entre 1952 y 1954, estudió pintura con Cameron Booth en la Universidad de Minnesota. Durante los veranos trabajaba como pintor de vallas publicitarias y en 1955 se trasladó a Nueva York para estudiar en la Art Students League con profesores como el dadaísta alemán George Grosz y el pintor americano Edwin Dickinson. Tras un año dejó la Art Students League y en 1957 retomó el trabajo de pintor de vallas publicitarias, actividad que desarrolló por toda la ciudad de Nueva York, incluido Times Square.

Ya en 1960 Rosenquist había abandonado la pintura publicitaria y alquiló un pequeño estudio en el bajo Manhattan donde sus vecinos eran artistas, por ejemplo, Robert Indiana, Ellsworth Kelly y Jack Youngerman. Durante aquellos años y a contracorriente del Expresionismo Abstracto imperante, Rosenquist desarrolló su particular forma de nuevo realismo, un estilo que pronto se daría en llamar Arte Pop. Su formación como pintor de vallas publicitarias se traduce en la utilización de imágenes y colores extraídos de la publicidad, así como en la enorme escala de sus obras.

Esta exposición presenta por primera vez algunas de las primeras abstracciones que Rosenquist realizó a su llegada a Nueva York en 1955, incluyendo ciertos óleos íntimos y coloristas y sus dinámicos dibujos a carboncillo (todos Sin título, que datan de 1956–57). Rosenquist cita la pintura Zona (Zone, 1960–61) como un paso adelante en el comienzo de su carrera. Esta obra se diferencia de sus primeras experimentaciones con la abstracción y el expresionismo abstracto, el movimiento artístico dominante en aquel momento. Mediante una reducida paleta de grisalla, Zona muestra la cabeza y las manos de una mujer —que Rosenquist había tomado del anuncio de una crema de manos de una revista— junto a un detalle de un tomate reluciente. Esta pintura es una de las primeras obras en las que aparecen bruscos cambios de escala y contenido por los que Rosenquist es conocido. En 1962 celebra su primera exposición en solitario en la Green Gallery de Nueva York y a partir de entonces le incluyen en prácticamente todas las exposiciones colectivas innovadoras que consideran al pop como el movimiento artístico de los años sesenta.

Presidente electo (President Elect, 1960–61/1964) se encuentra entre las obras más destacadas de la exposición. Esta pieza icónica muestra un imponente retrato de John F. Kennedy extraído de un póster de la campaña presidencial de 1960, al que Rosenquist contrapone imágenes del consumismo y bienestar de la clase media. De esta forma se pregunta: "Aquí está este tipo nuevo que quiere ser Presidente de los EE. UU.: ¿qué nos ofrece?".

Junto a la pintura definitiva se exhibe también el collage preparatorio para Presidente electo. Muchos de los collages de Rosenquist, que ahora son considerados obras de arte en sí mismos, se muestran en esta retrospectiva por primera vez, ofreciendo una nueva perspectiva del método de Rosenquist y revelando el material que el artista utilizaba como fuente, así como su proceso creativo. Mostrar la obra de Rosenquist en diversas técnicas (esta exposición también incluye una visión en profundidad de sus dibujos y de su obra gráfica) permite al espectador contemplar en toda su complejidad las preocupaciones estéticas e ideológicas de este creador.

Otra poderosa reflexión sobre la situación cultural es Casa industrial (Industrial Cottage, 1977). Este cuadro trata del espacio, a menudo reducido, que las personas comparten con la industria pesada en la América moderna; cuando Rosenquist se refiere a esta obra, plantea la siguiente cuestión: "¿es esto lo que engrandece a América?". Si invertimos el orden de las palabras del título, tenemos como resultado "industria casera" (actividad económica familiar que se realiza a escala doméstica), con lo que Rosenquist alude a la pobre planificación urbanística que ubica polígonos industriales junto a parques públicos y a la invasión de la tecnología y las máquinas en zonas residenciales.

En los años ochenta y principios de los noventa, Rosenquist comenzó una serie inspirada en la vibrante flora que rodea su estudio de Florida; en ella pinta las flores de este clima tropical con toda su fuerza y delicadeza. Obras como Ensalada de capuchina (Nasturtium Salad, 1984) y Pasionarias (Passion Flowers, 1990), mezclan exuberantes representaciones de vida vegetal con caras femeninas. Estas marcas precisas de interferencia humana aluden al progreso tecnológico y mecánico que, del mismo modo que las imágenes, a menudo están en conflicto con la naturaleza. La preocupación de Rosenquist por el medio ambiente también queda patente en la serie de los años ochenta Planeta Agua (Water Planet), que incluye la obra Bienvenido al planeta Agua (Welcome to the Water Planet, 1987). El artista describe estas deliciosas obras acuáticas y florales como "pinturas ecológicas y políticas" que tratan de la fragilidad de la vida en la Tierra.

La compleja narrativa visual de Rosenquist muestra hechos, pensamientos o acciones concretos a través de la técnica del collage. El evidente ímpetu de estas imágenes, a menudo atrevidas y realizadas con las hábiles técnicas publicitarias, llama la atención, pero la particular combinación de imágenes sustituye la intención comercial de la publicidad por un sutil análisis de la relación del hombre con la vida contemporánea. Estas originales obras forman narrativas cohesionadas donde los objetos discordantes se combinan para que el mensaje retumbe.

Los comienzos de Rosenquist como pintor de vallas publicitarias influyen en la escala de sus obras, como ocurre en la monumental El nadador en la a-bruma-dora economía (The Swimmer in the Econo-mist, 1997–98), un conjunto de tres pinturas encargado por el Deutsche Guggenheim de Berlín. Con su iconografía, que incluye la cuenca del Ruhr y los colores de la bandera alemana, estos cuadros representan a un país en un momento concreto de la historia y hacen referencia a la interdependencia de la economía global. Como ocurre con muchas de las obras de Rosenquist, El nadador en la a-bruma-dora economía capta con emotividad temas sociales y políticos a la vez que refleja la dinámica de la cultura capitalista moderna.

A lo largo de su carrera, Rosenquist ha manifestado su curiosidad por el universo, la tecnología y las teorías científicas. Esta fascinación se plasma en Cápsula flamenco (Flamingo Capsule, 1970) que rinde homenaje al programa espacial americano y a los tres astronautas fallecidos en una explosión en 1967 mientras entrenaban para el viaje del Apolo I. Este interés continúa en una serie dinámica y colorista titulada Velocidad de la luz (Speed of Light), que incluye El polizón mira a la velocidad de la luz (The Stowaway Peers Out at the Speed of Light, 2000), instalada en la sala 208. A partir de la teoría de la relatividad de Einstein, según la cual un observador que no se mueve percibe un hecho o un punto fijo de modo diferente que otro que esté viajando a la velocidad de la luz, El polizón mira a la velocidad de la luz trata de la "visión" limitada que tiene el espectador de una obra de arte. Las referencias visuales de Rosenquist son personales y misteriosas, del mismo modo que lo son las asociaciones que se le ocurren a cada visitante individual, por lo que cada interpretación es única.

La exposición está organizada de forma cronológica y temática en el segundo piso. Las salas 205, 206 y 207 se centran en las primeras obras de los años sesenta, mostrando las pinturas junto con sus espectaculares primeros collages y obras sobre papel. La exposición continúa en la sala 209 en la que se muestran pinturas y esculturas de los años setenta y ochenta. Las salas 202 y 203 exploran, por un lado, las series de pinturas Flores (Flowers), Pistolas (Guns) y Muñecas (Dolls), que datan de los ochenta y noventa, y por otro, una selección de los últimos treinta años en torno al tema de la tecnología, el espacio y el cosmos. La sala 208 culmina con dos enormes obras: Ladrón de estrellas (Star Thief, 1980) y El polizón mira a la velocidad de la luz. Cierra la exposición el conjunto de tres pinturas de El nadador en la a-bruma-dora economía que forma parte de la presentación de la Colección Permanente Arte pop ubicada en la sala 104 del primer piso del Museo. Esta exposición proporciona el contexto histórico a la obra de Rosenquist. Como complemento a la muestra, en la sala 204 se presenta una selección de dibujos y estudios en collage preparatorios del El nadador en la a-bruma-dora economía, cuya versión final de la sala 104 es visible desde el balcón en una perspectiva elevada.

A través de una iconografía particular, Rosenquist ha tratado en su obra temas modernos y hechos actuales, ha recogido declaraciones antibelicistas y ha expresado su preocupación por el destino social, político, económico y medioambiental del planeta. Esta exposición subraya el alcance de la pintura y escultura de Rosenquist y proporciona una visión en profundidad de su obra en dibujo, collage y grabado. James Rosenquist: retrospectiva abarca la totalidad de logros de este artista y su técnica en muy diversos medios.

Sarah Bancroft

James Rosenquist

Presidente electo (President Elect), 1960–61/1964

Óleo sobre masonita

228 x 365.8 cm

Centre Georges Pompidou, Musée National d’Art Moderne/Centre de Création Industrielle, París
Foto: cortesía de James Rosenquist

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