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Cristina Iglesias

6 de noviembre, 1998 – 14 de febrero, 1999

El Museo Guggenheim Bilbao presenta una exposición de los últimos trabajos de la escultora vasca Cristina Iglesias. La exposición, que destaca por su especial adecuación al espacio arquitectónico que la alberga, consta de unas 20 obras e incluye piezas realizadas expresamente para el Museo Guggenheim Bilbao.

Cristina Iglesias trabaja con materiales industriales como el hormigón, el hierro y el cristal, combinados con motivos vegetales como el bambú y la hojarasca. A menudo cubre las superficies de sus obras con patrones de follaje. Por ejemplo, en Sin título (Bosque de bambú), 1995-7, a través de un mecanismo de repetición del motivo, la artista redefine el espacio de la habitación que la pieza ocupa invitando al espectador a entrar en un bosque. Explorar la idea de un espacio dentro de otro espacio es uno de los temas recurrentes de su trabajo.

A Cristina Iglesias le interesa también la información adicional, los datos que deliberadamente distraen, desvían la percepción de la forma abstracta. De ahí su introducción de detalles —como la introducción de flora bastante exótica e identificable— que pueden llamarse narrativos o representativos. Como la misma artista señala, los juegos de texturas no se aprecian a distancia, pero, cuanto más se acerca al espectador a la obra, más completos resultan. De hecho, según Nancy Princethal "este interés de Cristina Iglesias no se limita únicamente a la conjunción de forma e imagen, sino también de imagen y decoración. Ella describe esta conjunción como llevar 'la ornamentación a un espacio de representación".

Sin título (Techo suspendido inclinado), 1997, es un gran plano ondulante capaz de invertir la relación espacial entre la obra y el espectador, enfrentando a este con un volumen orgánico y acuoso que actúa simultáneamente como techo y suelo, como fondo y superficie.

La fusión de lo orgánico con lo industrial, el gran formato y las composiciones variadas de sus esculturas generan un diálogo, haciendo señas al espectador para que camine alrededor y, a veces, a través de las obras. Cristina Iglesias pone un especial énfasis en los problemas de forma y espacio, en concreto al hacer estos referencia a motivos y texturas que se dan en la naturaleza, inventando así su propio paisaje.

Las esculturas de Cristina Iglesias se acompañan de serigrafías en gran formato sobre seda o cobre. Estas obras parecen estar impresas con fotografías de instalaciones reales, cuando en realidad representan modelos en miniatura de los trabajos escultóricos de la artista. Junto a las obras en tres dimensiones, estos trabajos crean una ilusión de profundidad espacial y desdibujan aún más la distinción entre el entorno natural y el espacio construido. En Sin título (Tríptico VIII), 1997, la artista enfatiza simultáneamente el plano fotográfico y la imagen, más recóndita y profunda. La obra, con su insinuación de accesibilidad, invita al espectador a adentrarse, para luego cortarle en seco: la imagen es un callejón sin salida, sin punto real de entrada.

Cristina Iglesias nace en noviembre de 1956 en San Sebastián, actualmente vive y trabaja en Torrelodones, Madrid. Comienza a exponer su trabajo a principios de los años ochenta y ha tomado parte en más de 60 exposiciones individuales y colectivas en distintas galerías y museos de Europa, Norteamérica y Japón. Entre ellas destaca su presencia en el Pabellón Español de la Bienal de Venecia de los años 1986 y 1993. Expone en 1991 en la Kunsthalle de Berna; en 1993, en el Stedelijk Van Abbemuseum de Eindhoven; y ha participado en muestras colectivas como Metrópolis, en el Martin Gropius-Bau de Berlín, 1991; y en el Carnegie International del Carnegie Museum of Art de Pittsburgh, 1995.

Cristina Iglesias

Sin título (Celosía II), 1997

Madera, resina y polvo de bronce

260 x 350 x 300 cm

Guggenheim Bilbao Museoa

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