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Chacun à son goût

17 de octubre, 2007 – 1 de febrero, 2008

Los doce artistas seleccionados para esta muestra —Elssie Ansareo, Ibon Aranberri, Manu Arregui, Clemente Bernad, Abigail Lazkoz, Maider López, Asier Mendizabal, Itziar Okariz, Aitor Ortiz, Juan Pérez Agirregoikoa, Sergio Prego e Ixone Sádaba— pertenecen a una generación consolidada desde finales de los años noventa y responden a las complejidades de su entorno local, a la vez que son autores de vocabularios internacionales.

La exposición Chacun à son goût (Cada uno a su gusto), comisariada por Rosa Martínez, presenta una selección de artistas vascos contemporáneos que han realizado nuevos proyectos para el Museo.

El título de la muestra, inspirado en Diderot, reivindica el placer y la libertad de elección individual. Como fenómeno de percepción y valoración temporal, el gusto puede ser modificado social e individualmente pues es un sistema de preferencias donde se cruzan la clase, el género, la situación geopolítica o la educación estética. Cada nueva obra artística, cada nuevo ejercicio de interpretación propone al público nuevas perspectivas en el sistema de gustos y valores.

Las obras realizadas evidencian que la escultura se desplaza de los materiales pesados hacia otros más ligeros; que el dibujo sigue vivo; que la fotografía y el vídeo se han convertido en soportes privilegiados para la expresión contemporánea, y que la performance y la puesta en escena, sea del propio cuerpo en relación con el paisaje o de la obra con la arquitectura que la acoge, son medios fundamentales para explorar las tensiones actuales.

La Danse des Flâneuses, 2007, es un gran mural fotográfico en el que Elssie Ansareo, escenifica la identidad y la alteridad en el imaginario familiar mediante una galería de personajes fantasmagóricos. Estas figuras coexisten en un espacio neutro y crean una genealogía atemporal que subvierte las jerarquías sociales de origen y estatus.

Desde el techo del Museo zigzaguea Horizontes (2001–07) una serie de banderolas festivas en las que Ibon Aranberri recicla y modifica la herencia gráfico-escultórica de Chillida. En una irónica operación lingüística, iconos y anagramas culturales y políticos son reconfigurados y desacralizan lúdicamente la simbología y la memoria.

En su nuevo film Irresistiblemente Bonito, 2007, Manu Arregui cuestiona el concepto de hiperrealidad y la ética del reportaje televisivo al adentrarse en la transformación física y psicológica de Vanesa Jiménez, conocida como "la niña de los huesos de cristal" que padece una enfermedad irreversible.

La fotografía como documento social es utilizada por Clemente Bernad en series que nacen de encargos —como Caracas (2003-04), sobre una huelga contra el gobierno de Chávez, o La Meca (2005–06), sobre una residencia de ancianos—, o de iniciativas propias, como Jornaleros (1987-92), Basque Chronicles (1997–2001) o A tumba abierta (2001), un reportaje sobre presos turcos de extrema izquierda.

El dibujo en blanco y negro como escritura sobria y sintética es utilizado por Abigail Lazkoz en 130.000 años de últimas tendencias (130,000 Years of Last Tendencies, 2007), una gran intervención mural que alude a la obsesión del sistema del arte por la moda y la novedad, a la vez que rememora los rituales de enterramiento como forma de cultura antropológica.

La obra de Maider López surge del diálogo entre arte, diseño y arquitectura. En ella retoma el concepto de geometría espacial para transformar, irónica y camaleónicamente, una de las salas clásicas del Museo en una "sala Frank Gehry", apropiándose del estilo del emblemático arquitecto y cuestionando las nociones de autoría.

En Nom de guerre (2007), Asier Mendizabal usa un aparente ready made de la violencia callejera: una lata, que, a modo de pebetero urbano, arde sobre un bloque de hormigón. En el contexto límpido del Museo, el fuego deviene signo de las ansiedades sociales, problematiza las nociones de control y cuestiona la función conmemorativa de la escultura.

Esta comunidad admite propaganda
o ¿Habéis cedido a vuestro deseo de amo? son frases que Juan Pérez Agirregoikoa inscribe en pancartas para significar pulsiones sociales. Algunas se integran en Proyecto convertido en instalación (2007), sujetadas en una valla deportiva. En ellas, como en las mordaces acuarelas sobre el Orfeón Donostiarra (1997–2004) late la cuestión de si la revolución es aún posible.

Con Irrintzi (2007), una acción documentada en vídeo, Itziar Okariz se desplaza por los espacios del Museo lanzando irrintzis, un grito ancestral vasco.

En Y (2007) Aitor Ortiz conjuga una serie de paneles fotográficos con la perforación real del muro de la sala 304 del Museo, para explorar la percepción fenomenológica de la arquitectura y los límites entre escultura y representación fotográfica, a la vez que pone en juego la capacidad del espectador de percibir objetivamente la realidad.

La concepción de la escultura no como objeto sino como intervención ha llevado a Sergio Prego a instalar Secuencia de diedros (2007) en los muros cortina del Atrio del Museo. El título parece una sencilla alusión a la abstracción geométrica, pero la obra supone un desafío escultórico y conceptual tanto a los espacios como a la función misma del arte en un museo.

Ixone Sádaba explora cuestiones de identidad a través del desdoblamiento de su propia imagen, organizando coreografías teatrales en paisajes sublimes y apocalípticos. Poética de la desaparición (Poétique de la disparition, 2006) y Leviatán (Leviathan, 2007) son dos series fotográficas en las que las turbulencias íntimas o atmosféricas se convierten en metáfora de los trágicos desórdenes contemporáneos.

En la complejidad, ligereza y pertinencia de las obras presentadas en Chacun à son goût pulsa el diálogo entre las visiones personales y los gustos del presente: los artistas han realizado un generoso ejercicio de actualización de actitudes y lenguajes, y ofrecen al público propuestas significativas para el debate social, intelectual y estético.

 

Abigail Lazkoz
130.000 años de últimas tendencias (130,000 Years of Last Tendencies), 2006–07 (detalle)
Pintura mural. Acrílico sobre pared, dimensiones de ubicación específica
Vista de la exposición Chacun à son goût, sala 301
Guggenheim Bilbao Museoa

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