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Bill Viola: temporalidad y trascendencia

24 de junio, 2004 – 30 de enero, 2005

Bill Viola, uno de los pioneros en el uso del vídeo, viene trabajando en este medio desde los años setenta, explorando la imagen en movimiento con creaciones monocanal, instalaciones y otras obras que reflejan su profunda vinculación con la historia del arte, la espiritualidad y otros temas relacionados con el concepto y la percepción. La exposición Bill Viola: temporalidad y trascendencia es una exploración temática del trabajo de este artista que reúne sus más significativas instalaciones recientes: Avanzando cada día (2002) y Cinco ángeles para el milenio (2001).

Creada por encargo conjunto del Solomon R. Guggenheim Museum y el Deustche Guggenheim de Berlín, Avanzando cada día es un ciclo en cinco partes de imágenes digitales proyectadas. En esta obra, Viola toma como referencia la pintura al fresco para crear una poderosa instalación que analiza los ciclos del nacimiento, la muerte y el renacer. Cada pieza —una proyección sobre la pared del espacio en que se instala— tiene una duración aproximada de 35 minutos y fue grabada con la tecnología más puntera en vídeo de alta definición. La obra se percibe como una experiencia arquitectónica en la que las cinco secuencias de imágenes que la integran se proyectan simultáneamente en una única sala. Para acceder al espacio que ocupa la instalación, los visitantes penetran literalmente en la luz de la primera imagen. Una vez dentro, se sitúan en el centro de un universo de imagen y sonido, con proyecciones en todas las paredes del entorno que les rodea.

Cinco ángeles para el milenio, perteneciente al AROS Aarhus Kunstmuseum de Dinamarca, es también una instalación integrada por cinco proyecciones. En esta obra, el artista ofrece una reflexión más ambigua, si bien impactante, sobre temas relacionados entre sí, a través de una iconografía de figuras que emergen y se sumergen en el agua, creando una vívida experiencia evocativa y sensorial.

Dos obras relacionadas con las anteriores, pertenecientes a la Colección Permanente —El mensajero y El Cruce— complementan esta presentación, ofreciendo un conjunto único para comprender la obra de Bill Viola y su tratamiento de la temporalidad y la trascendencia, temas recurrentes en su trabajo.

Bill Viola

El mensajero (The Messenger), 1996

Instalación de vídeo monocanal en color y sonido, bucle continuo

762 x 914,4 x 975,4 cm

Edición 2/3
Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York
Donación, The Bohen Foundation
2000.60
© Bill Viola

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