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Andy Warhol: A Factory

19 de octubre, 1999 – 16 de enero, 2000

Andy Warhol, probablemente el artista más famoso del siglo XX, exploró todos los medios de la producción cultural, y nos dejó un legado artístico colosal. Aunque ampliamente conocido por las imágenes serigrafiadas pop de los años sesenta extraídas de la vida diaria norteamericana y por los iconos de Hollywood, que tomó de los medios de comunicación, Warhol también hizo contribuciones fundamentales en muchos otros ámbitos que son ya verdaderos puntos de referencia. Exploró los campos de la cinematografía, la fotografía, el vídeo y la televisión, y publicó sus propios libros, así como la revista Interview. La polifacética producción de Warhol supuso un reto para la jerarquía tradicional entre las disciplinas artísticas, al incorporar anticipadamente la cultura de masas en el arte de museo y viceversa, una estrategia que en la cultura actual se aplica de forma rutinaria.

Warhol, cuyo verdadero nombre era Andrew Warhola, nació en Pittsburgh, Pennsylvania, el 6 de agosto de 1928. Estudió la especialidad de pintura y escultura en el Carnegie Institute of Technology. Tras terminar la carrera en 1949 se trasladó a Nueva York, donde enseguida tuvo éxito como ilustrador publicitario y diseñador gráfico. Entre sus clientes más destacados se encontraban la joyería Tiffany & Co. y el fabricante de zapatos I. Miller. Sus anuncios y reportajes de moda aparecieron en las páginas de las revistas Harper's Bazaar, Glamour y The New York Times. De los años cincuenta datan los ingeniosos dibujos, los collages dorados y los libros con ilustraciones coloreadas a mano. Estas obras, que a menudo presentan el sello particular del artista, es decir, una técnica de línea emborronada que imprime a los trabajos un estilo intencionadamente naif, ponen de manifiesto las dotes de Warhol como dibujante. Ya en aquellos primeros años de su carrera, Warhol sentó las bases de su método de trabajo consistente en delegar en sus ayudantes determinadas fases de la producción artística, para lo cual solía organizar coloring parties ("fiestas para colorear"), reuniones durante las cuales sus amigos y sus colaboradores le ayudaban a colorear a mano sus numerosas obras.

En 1960, Warhol empezó a dedicarse en serio a la pintura. Su eterna preocupación por apropiarse de la iconografía ya existente le indujo a extraer los primeros temas de sus obras de las viñetas de los cómics y de la publicidad. Posteriormente, Warhol buscó inspiración, entre otras fuentes, en los recortes de prensa y en las fotografías de fotomatón; manipulaba las imágenes mediante el proceso serigráfico, las ampliaba, repetía, solapaba, recortaba o falseaba, es decir, las alteraba de manera estratégica, aunque a veces muy sutil. De este modo creó obras de arte de gran originalidad que, al mismo tiempo, hacían referencia a las fuentes en las que se inspiraban. Warhol empezó a utilizar la técnica de la serigrafía en 1962; gracias a esta técnica, él y sus ayudantes generaron una ingente cantidad de cuadros y de esculturas, ya que montaron en el estudio una especie de cadena de producción de fábrica. A través de esta forma de producción mecánica, Warhol revolucionó el concepto existente de autenticidad y cuestionó profundamente la importancia de la mano del artista como ejecutora.

A partir de 1962, Warhol convirtió en cuadros, entre otras imágenes fotográficas, las de sus estrellas de cine favoritas. Seleccionó determinadas fotografías de la colección que había ido reuniendo desde su infancia y reprodujo la imagen de sus ídolos cinematográficos, entre ellos Elizabeth Taylor y Elvis Presley. Estos retratos, que son obras visualmente atractivas, constituyen el epítome del estrellato. Al igual que hizo con todas sus serigrafías, Warhol produjo múltiples versiones de estos retratos, emulando el poder que tienen los medios de comunicación para generar fama mediante la proliferación de imágenes. Los medios de comunicación explotaban no solo el aspecto físico de los famosos de Hollywood, sino también el morbo que las tragedias suscitaban entre el público. Warhol no fue inmune a este fenómeno. Obsesionado con la prensa sensacionalista, fue acumulando imágenes de sucesos violentos que aparecían en los periódicos para su serie titulada Desastre, fechada entre 1962 y 1967. Mediante la manipulación y la repetición de las mismas imágenes horripilantes sobre lienzos de distintos colores y tamaños, consiguió ofrecer un análisis profundo del efecto anestesiante que los medios de comunicación ejercen sobre la sociedad. Al igual que los propios periódicos sensacionalistas, las obras de la serie Desastre reducen cada suceso a una mera imagen que el espectador puede consumir visualmente y, luego, desechar.

El consumo en Estados Unidos en la década de 1960 superó el ámbito visual, para abarcar el ámbito material. En parte como reacción al materialismo incipiente de esta época, Warhol adoptó diversos elementos de la vida diaria de la clase media norteamericana como temas de sus obras. Rebuscó por los estantes de las tiendas de ultramarinos y creó, por ejemplo, sus inconfundibles cajas Brillo, de 1964. Estas esculturas —réplicas de las del estropajo jabonoso del mismo nombre— hacían referencia, de forma ingeniosa, a la creciente mentalidad consumista de Estados Unidos, al tiempo que transgredían los límites tradicionales del arte.

Warhol realizó sus serigrafías en un estudio apodado "The Factory". Había abierto su primera "Factory", situada en la calle 47 Este de Nueva York, en 1963. Aquel espacio, que Billy Name, asiduo del local, había pintado de color plata y revestido de papel de aluminio, fue la meca de artistas, gentes de mundo, famosos y miembros de la vanguardia neoyorquina. En aquella época, Warhol adquirió una cámara de 16 mm y, entre 1963 y 1967, la "Silver Factory" se convirtió en un estudio cinematográfico en el que el artista y sus colaboradores rodaron más de 500 películas. Muchas de ellas trascendían los métodos cinematográficos tradicionales y carecían de estructura y de guión. En estas películas intervinieron personajes tan diversos como la modelo Edie Sedgwick, el poeta Taylor Mead y la actriz Viva (Susan Hoffman), que alcanzaron la calificación de "superestrellas".

Los afanes culturales de Warhol fueron más allá de las artes visuales y del cine. En 1965 declaró públicamente que abandonaba la pintura y siguió buscando nuevas formas de transgredir los límites convencionales de las Bellas Artes. Al año siguiente empezó a hacer de manager del grupo musical Velvet Underground, y produjo happenings multimedia denominados "The Exploding Plastic Inevitable" ("Plástico que revienta inevitablemente"), que eran una mezcla de actuaciones, películas, baile y música. Mientras los músicos de Velvet Underground tocaban, sobre sus cuerpos y sobre el fondo del escenario se proyectaban imágenes de películas y luces de colores. Al mismo tiempo, las superestrellas Gerard Malanga (poeta y ayudante en el estudio de Warhol) y Mary Woronov ejecutaban la "Danza del látigo" para ilustrar las letras sadomasoquistas de algunas de las canciones de los Velvet Underground.

En 1968, poco después de que la "Factory" se trasladara al Union Square West, Valerie Solanas, una mujer que figuró en una de las películas de Warhol, hirió gravemente al artista con un arma de fuego. Una vez restablecido, Warhol se dedicó menos a la realización de películas y se adentró por otros caminos. Una de sus nuevas ideas fue la edición de la revista Interview, que inicialmente se lanzó como publicación mensual sobre cine, pero que se convirtió en una revista del corazón, en la que aparecían los ricos y famosos amigos de Warhol, tales como Mick Jagger, Halston y Truman Capote. Gracias a sus contactos, en los años setenta fue creciendo la demanda de retratos que le encargaban los famosos. Para realizar estos cuadros, en lugar de utilizar negativos de fotomatón, como lo hiciera en la década de 1960, Warhol partió de fotografías Polaroid tomadas por él mismo o por sus ayudantes para producir aduladoras imágenes de sus modelos.

En 1974, Warhol se trasladó a un estudio situado en el número 860 de Broadway, en el que se desarrollaría su última etapa creativa. Durante este período, la obra de Warhol se centró a veces en símbolos de contenido psicológico o político. A partir de 1972, reprodujo incesantemente la imagen ampliada del líder chino Mao Zedong, en soportes tan variados como dibujos, pinturas o papeles pintados. En 1976, creó una serie de cuadros de Calaveras, cual memento mori de la modernidad. Posteriormente, Warhol volvió a otros emblemas de los valores económicos, tales como La hoz y el martillo comunista de 1976–7 y el Símbolo del dólar norteamericano de 1981, haciendo referencia a la propagación de estos símbolos y su importancia.

Desde finales de 1970 hasta su muerte, Warhol se dedicó a explorar la representación abstracta y a investigar las posibilidades inherentes de imágenes no objetuales. Para sus Oxidaciones de 1978, vulgarmente conocidas como "piss paintings" ("pinturas meadas"), Warhol le pedía a la gente que visitaba su estudio que orinara sobre unos lienzos cubiertos con pigmentos metálicos de cobre. Este fue otro proyecto al estilo "Factory", pues requería la participación de quienes rodeaban al artista. A diferencia de las Oxidaciones, por lo general las obras abstractas de Warhol tienen una fuente identificable que se vuelve ambigua a través de la manipulación que el artista hace de la imagen. Así ocurre con la serie Zeitgeist, de 1982, en la que las vistas de monumentos y estadios alemanes quedan reducidas a diseños reductivos apenas discernibles. Incluso las pinturas de Rorschachs, de 1984, en las que Warhol ofrece su propia versión del test psiquiátrico del borrón de tinta —imágenes especulares que conseguía plegando el lienzo— están a mitad de camino entre la abstracción y las imágenes "legibles".

Fascinado por el acto de grabar y documentar, Warhol hizo la crónica de todos los aspectos de su vida y de su trabajo, utilizando primero una grabadora y luego una cámara de vídeo. Sus primeros experimentos con el vídeo, que llevan el título de The Factory Diaries (Diarios de la Factory), se remontan a 1965. A finales de 1970 y en la década de 1980, se dedicó a la producción televisiva, realizando los programas Fashion, Andy Warhol's T.V. y Andy Warhol's Fifteen Minutes. En estos programas podía apreciarse el interés de Warhol por un abanico de disciplinas, desde la moda hasta la música, y en ellos aparecían diversas personalidades de la cultura pop, desde la diseñadora Betsey Johnson hasta la supermodelo Jerry Hall, pasando por la cantante Debbie Harry.

Al final de su carrera, Warhol seguía participando en proyectos realizados en colaboración: así, trabajó con Jean-Michel Basquiat y Francesco Clemente en lienzos pintados por los tres artistas. Las obras de las series de 1986 —La última cena, Camuflaje y Autorretrato— alcanzaron proporciones monumentales y, consideradas a posteriori, parecen reflexiones sobre la mortalidad. En el momento de su muerte, acaecida el 22 de febrero de 1987, el propio Warhol se había convertido por derecho propio en una imagen de marca registrada.

Innegablemente, Warhol, más que cualquier otro artista del siglo XX, ha tenido un impacto perdurable sobre la cultura occidental. Al elevar lo banal a la categoría de icónico, no solo volvió a definir el concepto y el significado de "arte", sino que se interesó por imágenes individuales, de gran contenido simbólico para la cultura contemporánea. La perspicacia de Warhol a la hora de seleccionar y plasmar las imágenes más destacadas, y que mejor sintetizan la sociedad moderna, ha permitido que su obra adquiera una resonancia perenne.

Vivien Greene
Comisaria adjunta

Andy Warhol

Elvis doble (Double Elvis), 1963

Tinta de serigrafía sobre pintura de polímero sintético sobre lienzo

213,4 x 181,6 cm

Sr. C. F. Bilotti y Sra., Palm Beach, Florida

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