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De Durero a Rauschenberg: la quintaesencia del dibujo. Obras maestras de las colecciones Albertina y Guggenheim

9 de marzo, 1999 – 16 de mayo, 1999

El Museo Guggenheim Bilbao presenta la muestra De Durero a Rauschenberg: la quintaesencia del dibujo. Obras maestras de las colecciones Albertina y Guggenheim. Esta exposición es fruto de una colaboración sin precedentes entre la Graphishe Sammlung Albertina de Viena, una de las colecciones de obras sobre papel más importantes y extensas del mundo, y la Solomon R. Guggenheim Foundation, gracias a la cual se han logrado reunir obras realizadas por veintidós artistas de renombre mundial cuyos dibujos abarcan 500 años. Comisariada conjuntamente por Thomas Krens, Director de la Solomon R. Guggenheim Foundation y el Dr. Konrad Oberhuber, Director de la Graphishe Sammlung Albertina, la exposición pone de relieve los extraordinarios fondos que poseen ambas instituciones de un grupo selecto de artistas, que en muchos casos han quedado estrechamente asociados al nombre de las mismas.

El resultado es una evocadora concentración de algunas de las mejores obras jamás reunidas de los legendarios maestros de la Albertina Alberto Durero, Rafael, Federico Barocci, Peter Paul Rubens, Claudio de Lorena, Rembrandt, Jean-Honoré Fragonard, Hans von Marées, Rudolf von Alt, Adolph Menzel, Gustav Klimt, Egon Schiele y Oskar Kokoschka, que se muestran junto a la destacada colección de obra sobre papel del Museo Guggenheim de maestros como George Seurat, Pablo Picasso, Vasily Kandinsky, Paul Klee, Arshile Gorky, Joseph Beuys, Robert Rauschenberg, Jim Dine y Francesco Clemente.

La quintaesencia del dibujo incluye cinco obras de cada artista y, además de brindar la oportunidad de estudiar detenidamente obras concretas de todos los maestros mencionados, proporciona una aproximación histórica al desarrollo del dibujo como técnica especializada y como herramienta conceptual esencial desde el Renacimiento. Los artistas de esta exposición están representados con dibujos pertenecientes a las distintas etapas de sus carreras, incluyendo retratos, paisajes, estudios y páginas de sus cuadernos de apuntes personales. Contemplar reunidas las obras de las prestigiosas colecciones Albertina y Guggenheim ofrece al público la extraordinaria oportunidad de ser testigo del despliegue de la figuración clásica a través del arte moderno y su experimentación ilimitada con el mundo simbólico y cotidiano.

Denominada como su fundador, el duque Alberto von Sachsen-Teschen (1732-1822), la Albertina comenzó a coleccionar grabados a principios de la década de 1770, reuniendo un voluminoso fondo de obra gráfica europea de los siglos XV al XX. Actualmente, conserva más de 60.000 dibujos de maestros de las "escuelas" italiana, alemana, flamenca y francesa. El arte austríaco es uno de los principales focos de la colección. Destacan en la exposición dibujos figurativos de los afamados artistas austríacos del siglo XX Gustav Klimt, Egon Schiele y Oskar Kokoschka. Siendo tres de los creadores más aclamados de comienzos de siglo, sus poderosas obras tienden un puente esencial entre los artistas representados por la Albertina y las obras abstractas ejemplificadas por Kandinsky, entre otros, de la colección Guggenheim.

El Museo Guggenheim toma su nombre de su fundador, Solomon, R. Guggenheim (1861-1949), quien comenzó a coleccionar pintura moderna europea al inicio de 1927, sobre todo mediante adquisiciones de obras no objetivas del ruso Kandinsky. La pintura no objetiva, inicialmente el único interés de la colección Guggenheim, se amplió posteriormente con la inclusión de escultura y otras técnicas. Su estricta postura respecto a la pintura no mimética fue variando, y el trabajo figurativo, por ejemplo el de Paul Klee, comenzó a formar parte de la colección en 1948. Al igual que la colección Albertina, la famosa colección Guggenheim de los siglos XIX y XX debe su génesis a los principios del arte europeo. La colección acoge a generaciones de artistas tanto de Europa como de América que han construido, dado nueva forma y desafiado el lenguaje visual de la estética establecida por primera vez por los antiguos maestros.

Combinados, estos dos vastos tesoros brindan una oportunidad excepcional de contemplar el despliegue de cuatro siglos del talento artístico de la mano de artistas cuyo trabajo tiene que ver, en última instancia, con la naturaleza de la forma.

Alberto Durero

Estudio de tres manos, 1494–5

Pluma y tinta marrón sobre un dibujo preliminar a pluma sobre papel

27 x 18 cm

Graphische Sammlung Albertina

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