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De Degas a Picasso: pintores, escultores y la cámara

6 de junio, 2000 – 10 de septiembre, 2000

Los artistas europeos de finales del siglo XIX se esforzaron por encontrar un sentido a una nueva técnica, la fotografía, y explorar su papel dentro del mundo del arte. Al igual que la tecnología de hoy, estos artistas hallaron formas para dar respuesta a este nuevo medio en sus pinturas y esculturas. Valiéndose de la cámara, aprovecharon la oportunidad que les brindaba esta técnica para investigar sus temas de forma más intensa o para fotografiar sus propias obras con objeto de observarlas bajo otra luz. Los artistas se sentían entusiasmados ante la capacidad que mostraba la fotografía para revelar lo que el ojo no podía ver —las fotografías de rayos X, las fotografías de acción y la doble exposición ayudaron a estos artistas a la hora de captar las imágenes—.

De Degas a Picasso: pintores, escultores y la cámara reúne más de 350 pinturas, dibujos, esculturas, obras sobre papel y fotografías en su mayoría fechados entre 1880 y 1920. Entre ellos, se encuentran piezas de artistas destacados e influyentes como Pierre Bonnard, Constantin Brancusi, Edgar Degas, Paul Gauguin, Fernand Khnopff, Gustave Moreau, Alphonse Mucha, Edvard Munch, Pablo Picasso, Auguste Rodin, Medardo Rosso, Franz von Stuck, Félix Valloton y Édouard Vuillard. Las obras seleccionadas ilustran de qué forma tan personal y distinta reaccionaron y utilizaron la fotografía los artistas representados en esta exposición. La muestra presenta, asimismo, reproducciones de fotógrafos profesionales de la época, entre los que destacan Edward Steichen y Eadweard Muybridge, además de otras fotografías populares, como postales e instantáneas.

Mientras que el papel que desempeñó la fotografía en el proceso creativo varió notablemente, muchos de estos artistas compartieron una visión estética que difirió de la de los movimientos artísticos precedentes y supuso un punto de inflexión radical en la percepción de la realidad de la epoca. La característica común a aquellos artistas de fin de siglo se expresó a través de la filosofía de Henri Bergson y Sigmund Freud, los cuales hicieron tambalear la noción de una realidad perceptible y universal a favor de una visión del mundo "real" subjetiva y subordinada al espacio y tiempo. Esta noción prendió en los artistas simbolistas, y en aquellos otros influidos por sus ideas, hasta el punto de arrojar luz sobre el terreno psíquico y mental, que no podía revelarse mediante la mera imitación de la naturaleza. La técnica de la fotografía proporcionó la metáfora perfecta para destapar detalles que el ojo humano pasaba por alto, sacando a la luz precisamente lo que permanece oculto a la visión.

La evolución de la fotografía en este período simbolista tuvo una repercusión fascinante y a menudo desconocida en los artistas, incluso en algunos como Edgar Degas, quien no estaba especialmente comprometido con el movimiento simbolista. Edgar Degas gustaba de experimentar con un equipo complicado, y ya entonces pasado de moda, para explorar en este medio los motivos y temas estéticos que le interesaban. Los retratos de sus modelos en una oscuridad casi total ponen de manifiesto una búsqueda de ese algo de sus personalidades imposible de ver a la luz del día. Asimismo, Alphonse Mucha aparece no solo como el artista gráfico pionero del Art Nouveau, sino también como un ávido y exigente fotógrafo. Fernand Khnopff y Gustave Moreau se encuentran entre aquellos artistas que a veces reelaboran meticulosamente la reproducción fotográfica, transformándola así en otra obra de arte. A principios del siglo XX, la interacción de Picasso con la fotografía abarcaba desde retratos a amigos realizados por el amateur entusiasta, pasando por registros fotográficos de sus obras en proceso, hasta la colección de imágenes de postales que reproducen obras de viejos maestros.

Otros artistas presentes en la muestra utilizaron la fotografía para despertar su imaginación o su memoria, tal y como se aprecia en las obras de Paul Gauguin. Los cuadros tahitianos de Gauguin a menudo estuvieron inspirados en postales y otras imágenes fotográficas de lugares exóticos —como las tallas en relieve de Borobudur o los frisos del Partenón de Atenas—, que más tarde le acompañarían en sus viajes a los Mares del Sur. Las innumerables instantáneas Kodak de Pierre Bonnard y Édouard Vuillard componen un cuerpo de imágenes que captan la textura y matices de su entorno cotidiano, además de revelar una coherencia temática y formal con sus respectivas obras pictóricas. Edvard Munch utilizó la fotografía para captar una imagen intensa del mundo psíquico, ilustrado sorprendentemente en una serie de evocadores y perturbadores autorretratos fotográficos.

El impacto de la fotografía en el arte tridimensional y viceversa se ve reflejado a través de la obra de Constantin Brancusi, Medardo Rosso y Auguste Rodin. Brancusi y Rosso emplearon sus propias fotografías como un medio para controlar la interpretación de sus piezas. Auguste Rodin nunca sacó él mismo reproducciones de su obra, sino que las encargaba a una serie de fotógrafos, principalemente Edward Steichen, cuyas instantáneas proporcionaron significados nuevos llenos de contenido a las esculturas de Rodin.

La exposición también analiza la compleja noción de la fotografía como una forma de arte en una época en la que, frecuentemente, era menospreciada como una simple herramienta mecánica —incluso por los propios artistas que la utilizaban tan profusamente—. A pesar de que muchos de los artistas incluidos en esta exposición mostraban públicamente su rechazo hacia la fotografía, cada uno de ellos mantuvo un diálogo muy creativo con dicha técnica. Las fotografías cuidadosamente elaboradas de Franz von Stuck y Fernand Khnopff, más que meros modelos o representaciones, eran elementos imaginarios de gran complejidad. Otras, como los autorretratos fotográficos de Edvard Munch, Pierre Bonnard y Pablo Picasso, son el resultado de una labor de investigación psicológica. Enfatizando el uso subjetivo de la cámara, los artistas incluidos en esta exposición lograron que la fotografía fuera considerada arte.

De Degas a Picasso: pintores, escultores y la cámara es una exposición organizada por el Dallas Museum of Art y comisariada por Dorothy Kosinski, Conservadora de Arte Europeo Barbara Thomas Lemmon del DMA.

Paul Gaugin

En el huerto de vainilla: hombre y caballo (Dans la vanillère, homme et cheval), 1891

Óleo sobre lienzo

73 x 92 cm

Solomon R. Guggenheim Museum, New York. Colección Thannhauser. Donación, Justin K. Thannhauser 78.2514.15

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